Sánchez ve un «precedente muy peligroso» en la operación «ilegal» de Trump en Venezuela: «No podemos aceptarlo»

Mantendrá interlocución con Delcy Rodríguez y Edmundo González y defiende que no se pueden aceptar "amenazas" a Dinamarca

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que ve un «precedente muy peligroso» en la operación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llevada a cabo el sábado en Venezuela, esgrimiendo que fue una acción militar que «es a todas luces ilegal» y cuyo objetivo es «apropiarse de los recursos naturales» de otro país.

En una rueda de prensa desde París, donde se ha celebrado este martes una reunión de la Coalición de Voluntarios, el jefe del Ejecutivo ha condenado el ataque de Washington sobre Caracas, y ha defendido el «orden internacional basado en reglas», que en su opinión es lo que permite que el mundo no se rija por «la ley de la selva».

«La operación en Caracas supone un precedente terrible y un precedente muy peligroso, un precedente que por cierto nos recuerda a agresiones pasadas y que empuja al mundo a un futuro de incertidumbre y de inseguridad como el que ya padecimos tras otras invasiones», ha sostenido.

El presidente ha recordado que nuestro país «desde el primer momento nunca reconoció» al Gobierno de Nicolás Maduro porque «infringió las reglas» y porque su elección como presidente de Venezuela fue «ilegítima». Pero, «precisamente por ese motivo», no cree que se puede reconocer la acción militar estadounidense.

Es más, ha asegurado que el ataque de Estados Unidos a Venezuela es «a todas luces ilegal», «viola el derecho internacional» y su único objetivo «no parece ser otro que el de cambiar un Ejecutivo de otro país para apropiarse de sus recursos naturales».

Interlocución con Delcy Rodríguez y la oposición

De la misma manera, el presidente del Gobierno ha subrayado que espera mantener una «interlocución» con la oposición venezolana, tanto con Edmundo González –que se encuentra en España–, así como el actual Ejecutivo, liderado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ya que-considera que «debe abrirse un diálogo sobre el futuro de Venezuela».

«Creo que España puede desempeñar un papel de mediación y contribuir a una transición que culmine en unas elecciones limpias, en las que el pueblo venezolano pueda votar en libertad y decidir libremente sobre su futuro», ha remarcado.

En esta línea, ha reiterado que no reconoce el régimen de Nicolás Maduro –encarcelado en Estados Unidos—, al considerar que «no se respetaron las reglas» en las pasadas elecciones en las que fue reelegido como presidente. Una falta de «legitimidad» que, sin embargo, considera, «no debe responderse con una ilegalidad».

No acepta amenazas a Dinamarca

Sánchez también se ha referido al reclamo de Trump sobre Groenladia, afirmando que España «cree en la paz, en la diplomacia y en la Carta de Naciones Unidas», y que «evidentemente» tampoco puede aceptar que «se amenace explícitamente la integridad territorial de un Estado europeo» como es el caso de Dinamarca.

«No podemos aceptarlo, no lo vamos a hacer como país, como Gobierno no nos vamos a callar ante violaciones que se están produciendo en el derecho internacional y que por desgracia cada vez son más recurrentes. Y por tanto España no va a ser cómplice de tal atropello», ha agregado.

El presidente del Ejecutivo ha sostenido que España apoyará a sus aliados y siempre estará «del lado de la legalidad», reforzando el multilateralismo que «por desgracia hoy está siendo debilitado», incluso a sabiendas de «que pueda molestar a alguno».

«Sé que mucha gente pensará que estas son solo palabras, pero las palabras son importantes, son muy importantes. El peso de las palabras sobre todo en política internacional, sobre todo cuando estamos hablando de diplomacia frente a la ley del más fuerte, a la ley de la selva, precisamente es lo que debemos defender en este momento», ha agregado.

1 Comentario
  • Administración
    Posted at 09:47h, 30 enero Responder

    Entre el principio y la ambigüedad:
    ¿Se puede denunciar una ilegalidad mientras se convive con otra?
    Ahí reside la ambivalencia del discurso de Pedro Sánchez sobre Venezuela; la crítica pierde fuerza cuando se examina el doble discurso que acompaña a estas declaraciones. El presidente insiste en no reconocer la legitimidad del régimen de Nicolás Maduro, pero al mismo tiempo defiende mantener una interlocución con su Gobierno. Esta ambivalencia, presentada como pragmatismo diplomático, termina diluyendo el mensaje: se condena la ilegalidad externa mientras se normaliza, de facto, una ilegalidad interna ampliamente documentada por organismos internacionales.
    (Para que lo entendamos; Por una parte, España declara que Maduro no tiene legitimidad, una postura fuerte basada en valores democráticos (al menos discursivamente)Por otra, España mantiene contactos prácticos (interlocución) con el mismo Gobierno que considera ilegítimo.)
    El problema no es el diálogo en sí, sino la falta de claridad. Si un régimen es ilegítimo, mantener relaciones sin una línea roja explícita termina normalizándolo. Así, la defensa del derecho internacional se vuelve selectiva: contundente frente a aliados incómodos, flexible frente a autoritarismos con los que se prefiere no romper puentes.
    Y en el mismo artículo, subraya otra incoherencia; El contraste con la defensa explícita de la integridad territorial de Dinamarca y el rechazo a las declaraciones de Trump sobre Groenlandia.
    Sánchez se muestra firme cuando el derecho internacional afecta a aliados europeos, pero su postura frente a Venezuela parece moverse en un terreno más resbaladizo, condicionado por equilibrios internos, alianzas políticas y sensibilidades ideológicas dentro y fuera de España.
    La pregunta que queda en el aire no es si la operación estadounidense fue un precedente peligroso —probablemente lo fue—, sino si la postura del Gobierno español contribuye realmente a fortalecer el orden internacional o simplemente a navegar entre principios declarados y conveniencias políticas.

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